Los trabajadores humanitarios a veces creen que pueden con todo, y cómo no lo van a pensar si su labor consiste en ayudar a personas vulnerables en situaciones extremas, si están para eso, si son los encargados de evacuar a miles de refugiados del Cuerno de África que se encuentran retenidos por las autoridades libias en medio de un conflicto activo; asistir a mujeres que han sido violadas cuando cruzaban el desierto en su camino hacia una salida por el Mediterráneo; o atender a refugiados que llegan en patera al borde de la muerte (algunos llegan ya inertes y mueren en brazos de los primeros que los asisten).




