Carla Pardo era una niña la primera vez que pisó la embotelladora en la que hoy trabaja; fue en una excusión escolar. Desde su pueblo, San Cristóbal de Segovia, se tardan apenas cinco minutos en coche hasta la fábrica, situada en Trescasas, y esa proximidad marca la diferencia en su día a día: “Es calidad de vida, un lujo que no se compensa con otras cosas”, confiesa esta joven de 32 años, responsable de Calidad de las dos plantas de Bezoya en la provincia de Segovia. La segunda también está cerca, a unos 25 kilómetros de distancia, en Ortigosa del Monte. La combinación ha supuesto que Pardo haya podido quedarse donde se ha criado; de hecho, acaba de comprarse una casa.
El agua que hace crecer la población de toda una comarca
Grow your Business. Reach More Local Customers.
We’ll help you connect with the people who matter most—right here in our community. Our marketing solutions are built to get your business noticed, drive more customers, and increase your bottom line.



