
El pasado marzo, la diputada laborista Charlotte Nichols sobrecogió al resto de diputados presentes en la Cámara de los Comunes cuando contó, renunciando así al anonimato que la ley le garantizaba, cómo fue violada después de asistir a un evento en el Parlamento. Nichols tuvo que esperar 1.088 días, es decir, tres años, hasta que un tribunal atendió su denuncia. El primer ministro británico, Andy Burnham, ha respondido este lunes a las peticiones de Nichols de aquel día con el anuncio de la creación, durante los próximos dos años, de juzgados especializados en agresiones sexuales contra las mujeres, a lo largo de todas las demarcaciones judiciales de Inglaterra y Gales (Escocia e Irlanda del Norte tienen competencias propias en materia de Justicia).



