Las tres son mujeres conocidas, reconocidas, brillantes en sus campos. Las tres fueron madres hace pocos días, casi a la vez. Las tres tuvieron a sus hijos sin parirlos: una adoptó, dos usaron un vientre de alquiler. Y las tres, pese a sus distintas prácticas y formas de contar sus historias, recibieron las mismas cálidas felicitaciones. Pero, ¿son los tres casos lo mismo? En Estados Unidos, para una gran mayoría, sí. En gran parte de Europa, no. Para unas personas, es un derecho. Para otras, una forma de explotación de la mujer.




