Nada hacía sospechar una ausencia tan prolongada de Jannik Sinner, de baja desde el 12 de julio —día en que conquistó por segunda vez Wimbledon— y que este sábado, mientras Carlos Alcaraz resolvía su acceso a los cuartos del torneo de Tokio y Alexander Zverev daba otro zarpazo en Pekín, confirmaba que tampoco podrá competir en Shanghái en las próximas fechas, a partir del miércoles. “Desafortunadamente, no podré ir allí como esperaba”, transmitía por medio de sus redes sociales el número uno del circuito, lesionado de la rodilla derecha y que con este último descarte, enlaza ya cinco. No jugó en Montreal, tampoco en Cincinnati, se perdió el US Open —“necesito más tiempo”— y, a pesar del tratamiento y el reposo, no pudo asistir a la cita de Pekín ni definitivamente desfilará por Asia este año.
‘SASCHA’, UNA LOCOMOTORA SIN FRENO
Desde que sufriera una grave lesión de tobillo en mayo de 2022, que le obligó a pasar por el quirófano (siete ligamentos rotos) y a estar más de medio año de baja, Zverev se ha convertido en uno de los competidores más regulares y con mayor presencia.
La temporada siguiente fue el tercero que más partidos disputó, 78, y en 2024 la cifra ascendió a 90, récord de ese año. El curso pasado finalizó en la segunda posición, con 76 y a solo dos de los jugados por Alcaraz. Volviendo atrás, en 2021 fue tercero, con 70.
El gigantón se ha consagrado definitivamente como uno de los jugadores más robustos de la ATP. A pesar de su altura (1,98), la envergadura, el peso y a la vez la finura de sus tobillos, es uno de los más resistentes y prueba de ello lo son también sus partidos.
Desde 2020, Zverev es el tercer jugador que más encuentros ha jugado a cinco sets, con 18, únicamente por detrás de Taylor Fritz y Karen Khachanov, ambos con 20. Su sacrificio le ha reportado dos grandes: Roland Garros y el US Open.



