
Tres de los cuatro afganos que salieron de su país para poder disputar la semana pasada la Olimpiada de Ajedrez en Samarcanda (Uzbekistán) fueron retenidos este lunes en la frontera al regresar a Afganistán, donde el ajedrez está prohibido por el Gobierno talibán. Los ajedrecistas se encuentran bajo arresto domiciliario en Kabul y se arriesgan a una pena que puede implicar castigos corporales. El cuarto de los jugadores ha podido regresar a casa y no ha sufrido represalia alguna. El Grupo de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo intenta que el asunto se debata en la cámara, a petición del eurodiputado español Ignacio Sánchez Amor. Y la Federación Internacional (FIDE) anuncia acciones diplomáticas de apoyo.




