
Unas semanas después de la erupción del volcán de La Palma, el enfermero e investigador tinerfeño David Díaz llegó a una reunión de la junta directiva de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) con un bote de cristal en el bolsillo. Dentro, un puñado de ceniza gris que su suegra, vecina de Los Llanos de Aridane, le había guardado semanas antes. Cuando le tocó hablar, lo sacó y lo puso sobre la mesa: “Esto es lo que está respirando la población de La Palma ahora mismo”. Esa misma tarde, la sociedad científica decidió que había que investigarlo. El estudio se aprobó en febrero de 2022; cinco años después, coincidiendo con el aniversario de la erupción, SEPAR ha presentado en el Hospital Universitario de La Palma los resultados de ese estudio, llamado proyecto ASHES, con una metodología pionera internacionalmente y que deja muy claro que la salud respiratoria de la población más expuesta se resintió.






