
España comenzó el Mundial fría, como si estuviera perdida. Algo le faltaba al equipo de Luis de la Fuente, que había llegado a Estados Unidos, México y Canadá abrazado al cartel de uno de los grandes candidatos a levantar la copa en Nueva York. Era España, sí. Pero más lenta. Como si le faltara una marcha. Contra Cabo Verde, no estaba Nico Williams y solo se vio un ratito de Lamine Yamal, pero faltaba algo más. De la Fuente fue tocando piezas: colocó a Baena de extremo izquierdo, retrasó a Pedri y situó a Dani Olmo como mediapunta.



