Hace pocas semanas la República francesa se vistió de gala para celebrar una de las liturgias memoriales a través de la cuales más se gusta y así reafirma sus valores como si viviera aún días de grandeza: los restos del historiador Marc Bloch —miembro de la resistencia contra la ocupación nazi— entraron en el Panteón. Si alguien quiere sentir la potencia de la memoria democrática, como una evolución cívica de los rituales religiosos, debe visitar aquel edificio de estética neoclásica y ambición arquitectónica de eternidad. En España no existe un lugar igual. Imposible.

La disputada tumba de Antonio Machado
Antonio Niño Rodríguez
Marcial Pons, 2026
234 páginas, 24 euros



